Fotos que no te representan hoy
La foto tiene que parecerse a la persona que entrará en la sala: peinado, color de pelo, barba y peso actuales. Una foto de hace cuatro años genera desconfianza en el primer minuto de la prueba.
Con dos o tres fotos bien elegidas basta: un primer plano neutro con luz natural, un plano medio y, si trabajas en danza o movimiento, una foto de cuerpo entero.
Exceso de retoque y de producción
El retoque que borra textura de piel, cambia rasgos o añade filtros juega en contra: el equipo necesita ver tu cara real. Lo mismo con fotos muy caracterizadas o de personaje: sirven como extra, no como foto principal.
Un currículum sin jerarquía
Ordena por relevancia y por fecha reciente, agrupado por bloques: teatro, audiovisual, danza, publicidad, formación, habilidades. Indica el proyecto, la dirección o compañía, el año y tu función.
Evita listas de habilidades poco creíbles. Poner un idioma o un instrumento implica que puedan pedirlo en la sala.
- Una sola página, legible en pantalla de móvil
- Datos de contacto visibles arriba
- Formación relevante, no todos los cursos
- Habilidades reales y verificables
Material imposible de abrir
Enlaces caducados, carpetas con permiso restringido, archivos de 300 MB o nombres genéricos tipo 'book final 3'. Nombra siempre los archivos con tu nombre y el tipo de material, y comprueba los enlaces desde otro dispositivo antes de enviar.
No adaptar nada al proyecto
Enviar exactamente el mismo dossier a todo es cómodo, pero se nota. Reordenar dos líneas del currículum y elegir la foto que más se acerca al perfil pedido cuesta poco y cambia la primera impresión.
Un book útil no es el más espectacular: es el que muestra con claridad quién eres hoy y se puede revisar en un minuto sin fricción.